FORO POLÍTICO DE ALTO NIVEL DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE
Acelerar la recuperación de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) y la plena implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en todos los niveles
Sesión de Grupos Principales y Partes Interesadas
A mitad de camino, pero aún lejos: necesidad de acciones genuinas hacia una transformación inclusiva
Palabras principales de Joan Carling
Indigenous Peoples Rights International (IPRI)
Acelerar la recuperación de la pandemia de COVID-19 implica que necesitamos acciones inmediatas para abordar las desigualdades estructurales y la discriminación sistémica que la pandemia ha dejado al descubierto. Esto incluye adoptar medidas decisivas para enfrentar el racismo, el agravamiento de las desigualdades de género y el acceso desigual a la atención médica, la educación, las oportunidades de sustento y la protección social para las mujeres, los pueblos indígenas, las comunidades rurales, las personas LGTBIQ, las personas refugiadas, las personas con discapacidad y las comunidades discriminadas por trabajo y ascendencia, como los dalits, los romaníes, los haratine, los baraku, los quilombolas, entre otros.
Los Estados y los socios para el desarrollo deben priorizar ahora las inversiones en sistemas e infraestructuras de salud pública, educación inclusiva y de calidad, y conectividad digital sin discriminación. Las acciones sobre los determinantes sociales de la salud son fundamentales, como el acceso al agua limpia, alimentos nutritivos y vivienda segura, para garantizar que todas las personas tengan la oportunidad de llevar una vida saludable.
El balance realizado por los Grupos Principales y Partes Interesadas (MGoS) sobre la implementación de los ODS indica que estamos a mitad de camino, pero aún lejos de alcanzar los objetivos. De hecho, las desigualdades económicas se han profundizado en muchos países y esto se agrava aún más por los impactos del cambio climático. Necesitamos acciones decisivas ahora para revertir esta tendencia y cerrar las brechas.
Esto implica transformar el actual sistema económico explotador e insostenible para asegurar que el interés público y el bienestar sean los motores de un sistema económico global equitativo sustentado en la sostenibilidad. También implica la implementación de políticas y medidas obligatorias para una actividad empresarial responsable y con rendición de cuentas, así como para relaciones y acuerdos comerciales equitativos.
Asimismo, es fundamental establecer mecanismos participativos efectivos para el empoderamiento económico de las comunidades marginadas y discriminadas, con el fin de llegar a quienes han quedado más rezagados. Esto incluye reconocer y proteger los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras, territorios y recursos, el consentimiento libre, previo e informado y el desarrollo autodeterminado.
De igual manera, es indispensable movilizar recursos adecuados para apoyar estas acciones, así como garantizar la transparencia y la rendición de cuentas en la asignación e implementación de dichos recursos. Los países desarrollados deben cumplir sus compromisos en materia de Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) y alivio de la deuda, así como compartir recursos y tecnologías apropiadas en beneficio de las comunidades pobres y discriminadas.
El aumento de los Estados autoritarios y la reducción del espacio democrático, así como la corrupción persistente, están dando lugar a violaciones generalizadas de los derechos humanos con impunidad, y socavan gravemente la participación efectiva de la sociedad civil en los procesos de desarrollo sostenible y el acceso a la justicia.
Los Estados deben garantizar un entorno propicio y mecanismos efectivos para la participación ciudadana a nivel local y nacional ahora. No podemos alcanzar los ODS sin la participación significativa de la sociedad civil, incluidos los titulares de derechos y las comunidades discriminadas. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación ambiental son problemas urgentes que están socavando los avances en la implementación de los ODS. Los mercados de carbono y los objetivos de emisiones netas cero no son soluciones reales, ya que no abordan plenamente la necesaria reducción de las emisiones de carbono.
Además, es necesario que la transición justa se sustente en la protección de los derechos humanos, la equidad social y la sostenibilidad, en lugar de mantener las prácticas habituales de las industrias energéticas y extractivas.
Necesitamos una sólida solidaridad global, cooperación y liderazgo por parte de los Estados en la asignación de financiamiento adecuado, incluso para pérdidas y daños, así como para la transferencia de tecnología; y reconocer plenamente y apoyar los derechos y las contribuciones de los pueblos indígenas en la protección de la biodiversidad y el medio ambiente, así como las iniciativas y acciones de los sectores marginados para fortalecer su resiliencia.
Nos encontramos ya a mitad del camino, pero aún muy lejos de los objetivos que nos propusimos en 2015. En lugar de quedarnos en discursos, es urgente convertir el compromiso de no dejar a nadie atrás en alianzas y acciones concretas: acciones, acciones y más acciones. Gracias.
