De la Política a la Ejecución: Pueblos Indígenas piden implementación en el X Foro Regional sobre Empresas y Derechos Humanos
A pesar de los recortes presupuestarios y la reducción del espacio cívico, líderes indígenas de toda América Latina y el Caribe llegaron a Panamá con un mensaje claro: los derechos de los Pueblos Indígenas no pueden quedarse en meros compromisos políticos sobre el papel. La próxima década debe centrarse en la aplicación, la rendición de cuentas y el respeto a la autodeterminación de los Pueblos Indígenas.
Las voces indígenas siguen siendo esenciales a pesar de los recortes presupuestarios
Con motivo de la celebración del 10.º Foro Regional sobre Empresas y Derechos Humanos en la ciudad de Panamá, representantes indígenas de toda América Latina y el Caribe se reunieron primero en el Caucus de Pueblos Indígenas para identificar preocupaciones comunes y elaborar recomendaciones conjuntas.
La reunión tuvo lugar en un contexto difícil. Los recortes presupuestarios en todo el sistema de las Naciones Unidas y en las agencias de cooperación internacional limitaron significativamente la participación de los Pueblos Indígenas. No obstante, las organizaciones indígenas movilizaron recursos y, en muchos casos, autofinanciaron su asistencia para garantizar la representación de sus comunidades en los espacios regionales de toma de decisiones.
Una preocupación creciente: las actividades extractivas y la protección de los territorios de los Pueblos Indígenas
Las y los participantes destacaron en repetidas ocasiones la expansión acelerada de la minería ilegal en toda la región y sus repercusiones en los territorios, los medios de vida, los sistemas de gobernanza y la seguridad de las comunidades de los Pueblos Indígenas.
Los debates también pusieron de relieve el incumplimiento continuo por parte de muchos Estados de sus obligaciones de proteger los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas, especialmente cuando se da prioridad a los intereses económicos frente a los compromisos en materia de derechos humanos.
Como señaló Javier Palummo, relator especial sobre derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: “No faltan diagnósticos; lo que se necesita con urgencia es actuar, aplicar las recomendaciones y llevar a cabo un seguimiento y un acompañamiento sistemáticos”.
El Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI) es un derecho, no un requisito de procedimiento
Uno de los debates centrales del Foro se centró en el informe del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos relativo al Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI).
Cecilio Solís Librado, líder indígena nahua de México y presidente de CIELO, recordó a los participantes que el CLPI no puede reducirse a un mero trámite administrativo: “El CLPI es un derecho, no un mero trámite burocrático. Exige el respeto a los propios sistemas de gobernanza de los Pueblos Indígenas, a los plazos de las comunidades y a su derecho genuino a decir sí, no o a replantearse las propuestas que afectan a sus tierras, territorios y futuro”.
Los participantes hicieron hincapié, además, en que un diálogo significativo requiere comprensión mutua. Del mismo modo en que a menudo se ha esperado que los Pueblos Indígenas se adapten y aprehendan los marcos jurídicos y empresariales, los Estados y las empresas también deben esforzarse por comprender y aprehender las instituciones y la gobernanza indígena, los procesos de toma de decisiones y los sistemas de conocimiento.
De la norma a la aplicación
A lo largo de los debates, surgió un mensaje recurrente: el reto ya no es la ausencia de normas.
Quince años después de la adopción de los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos, los participantes subrayaron la urgente necesidad de convertir la debida diligencia, la conducta empresarial responsable, los mecanismos de reparación y la participación indígena en indicadores cuantificables y exigibles.
El Foro concluyó con un firme llamamiento a los gobiernos, las empresas y las instituciones internacionales para que garanticen el reconocimiento de los Pueblos Indígenas no como partes interesadas, sino como titulares de derechos cuya participación plena y efectiva es indispensable para lograr un desarrollo sostenible y equitativo, y que, en palabras de los Pueblos Indígenas, se acerque más a la visión del Buen Vivir.
De cara al futuro
La próxima década exigirá algo más que compromisos y buenas intenciones. Exigirá la aplicación efectiva de los derechos de los Pueblos Indígenas, la rendición de cuentas, el acceso a recursos y la participación plena y efectiva de los Pueblos Indígenas en las decisiones que afecten sus tierras, territorios, presente y futuro. Tal como dejaron claro quienes participaron en el Foro, el desarrollo económico no puede seguir avanzando por caminos separados de los derechos humanos y, en especial, de los derechos de los Pueblos Indígenas.
