Las operaciones empresariales a gran escala que afectan los territorios tradicionales de los pueblos indígenas son una de las principales fuentes de violaciones de sus derechos humanos individuales y colectivos. Los órganos internacionales y regionales de derechos humanos han expresado reiteradamente su profunda preocupación por los impactos de estas actividades. Los Relatores Especiales de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas (UNSRRIP) destacan que la mayoría de las denuncias de violaciones de los derechos indígenas ocurren en el contexto de actividades empresariales.
Los pueblos indígenas tienen una relación especial con sus tierras, territorios y recursos, de los cuales dependen no solo para sus medios de vida, sino también para el mantenimiento de sus estructuras sociales, su cultura y su espiritualidad. Las operaciones empresariales a gran escala y de otro tipo, ya sean industrias extractivas, infraestructura o agronegocios, por ejemplo, pueden provocar la degradación o destrucción de sus territorios tradicionales, incluidos los sitios sagrados, así como desplazamientos forzados, lo que pone en grave riesgo su supervivencia como pueblos distintos. Además, la oposición de los pueblos indígenas a los proyectos propuestos y sus denuncias sobre violaciones de derechos humanos suelen ser respondidas con violencia y criminalización.
