El mundo se apresura a hacer frente a la crisis climática mediante la expansión de las energías renovables y la extracción de los minerales críticos necesarios para impulsarlas. Si bien la transición energética para alejarse de los combustibles fósiles es necesaria y urgente, su implementación está ejerciendo una presión cada vez mayor sobre las tierras, los territorios y los recursos de los Pueblos Indígenas. En numerosas regiones, los territorios indígenas se están convirtiendo en la nueva frontera para la minería, las infraestructuras energéticas y otras inversiones denominadas «verdes».
Quizás la mayor contradicción de la transición energética es que los pueblos que menos han contribuido a la crisis climática y más han hecho por proteger la naturaleza se enfrentan ahora a amenazas cada vez mayores provenientes precisamente de las soluciones destinadas a combatirla. En toda Latinoamérica y otras regiones, la rápida expansión de la explotación minera de minerales de para la transición y de los proyectos energéticos a gran escala están provocando conflictos por la tierra, degradación ambiental, desplazamientos, pérdida cultural y agresiones contra los Pueblos Indígenas que defienden sus derechos y territorios. Con demasiada frecuencia, estos proyectos se llevan a cabo sin respetar los derechos de los Pueblos Indígenas a la libre determinación, a las tierras y a los recursos, así como al Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI).
En este informe se ponen de relieve tanto los retos como las alternativas para los Pueblos Indígenas, documentando cómo los proyectos de la transición energética los afectan y, al mismo tiempo, demostrando su liderazgo en el impulso de soluciones basadas en los derechos, la libre determinación y la sostenibilidad. Las experiencias que aquí se presentan nos recuerdan que los Pueblos Indígenas no son un obstáculo para la acción climática, sino socios indispensables para ella.
