La historia de la defensora indígena lumad-manobo Julieta Gómez en el Día Internacional de la Mujer
Julieta Gómez pasó casi cuatro años detenida tras ser acusada de delitos que los tribunales filipinos desestimaron posteriormente por falta de pruebas. Defensora de los derechos indígenas lumad-manobo de Mindanao, su caso refleja los riesgos a los que se enfrentan las mujeres indígenas cuando se levantan para defender sus tierras, sus comunidades y sus derechos.
Mientras el mundo celebra el Día Internacional de la Mujer, la historia de Gómez pone de relieve tanto la vulnerabilidad como la resiliencia de las defensoras indígenas de los derechos humanos en Filipinas.
Nacida en San Luis, Agusan del Sur, Gómez lleva mucho tiempo participando en campañas en defensa de las tierras ancestrales lumad en la región de Caraga, en Mindanao. Perteneciente a la organización de pueblos indígenas Kahugpungan sa mga Lumadnong Organisasyon sa Caraga (Kasalo-Caraga), Julieta se ha pronunciado en contra de la militarización y los proyectos mineros a gran escala que afectan a los territorios de los Pueblos Indígenas.
Al igual que a muchas defensoras indígenas, la labor de Gómez la ha expuesto a riesgos importantes. Las mujeres indígenas que defienden sus tierras y territorios se enfrentan con frecuencia a amenazas y violencia, “etiquetado rojo” (acusaciones infundadas de pertenecer a la insurgencia comunista), detenciones arbitrarias y criminalización.
Su labor de defensa se remonta a hace más de una década. En 2010, Julieta se unió a campañas que denunciaban la distribución desigual de los beneficios y las regalías mineras de los proyectos que operaban en los territorios lumad. En 2015, ayudó a liderar la caravana nacional conocida como Manilakbayan, en la que viajó con otros líderes indígenas y simpatizantes a Manila para concienciar sobre las violaciones de los derechos humanos vinculadas a la expansión de la minería y las plantaciones en Mindanao.
Su activismo dio un giro dramático en julio de 2021, cuando las autoridades la detuvieron en Quezon City junto con otro activista por los derechos indígenas. Ambos fueron acusados de asesinato y tentativa de asesinato. Los tribunales desestimarían los cargos en 2022 y 2023 por falta de pruebas.
La defensora indígena también se enfrentó a acusaciones de posesión ilegal de armas de fuego y explosivos. Tras años de procedimientos judiciales, un tribunal la absolvió de estos cargos el 8 de abril de 2025, poniendo fin a casi cuatro años de detención arbitraria.
A pesar de su absolución, la situación de Gómez refleja los riesgos continuos a los que se enfrentan los defensores de los derechos indígenas en Filipinas. Los activistas denuncian con frecuencia intimidación, vigilancia, etiquetado rojo y miedo a represalias por su labor de defensa.
Filipinas sigue siendo uno de los puntos críticos a nivel mundial en lo que respecta a la criminalización de las personas defensoras indígenas, especialmente desde la entrada en vigor de la Ley Antiterrorista (ATL) en 2020. La ley permite a las autoridades realizar detenciones sin orden judicial y ampliar sus poderes de vigilancia, lo que ha suscitado la preocupación de las organizaciones de derechos humanos por su posible uso contra los activistas.
En toda Asia, este patrón está muy extendido. Según Global Witness, entre 2018 y 2024 se registraron más de 341 casos de detención o arresto de defensores de la tierra y el medio ambiente en la región, incluyendo Indonesia, India, Vietnam y Filipinas.
Aunque la mayoría de las detenciones afectan a hombres, la detención de defensores indígenas a menudo supone una carga adicional para las familias y las comunidades, en las que las mujeres suelen asumir mayores responsabilidades de liderazgo y cuidado.
Los datos de Indigenous Peoples Rights International también reflejan esta tendencia. En 2025, la organización recibió 51 denuncias de comunidades indígenas de toda Asia, entre ellas 19 casos que afectaban a mujeres indígenas.
La experiencia de Gómez pone de relieve los retos más amplios a los que se enfrentan las defensoras indígenas, que a menudo están al frente de los esfuerzos para proteger la tierra, la cultura y la comunidad. Ahora que el Día Internacional de la Mujer llama la atención sobre los derechos de las mujeres y la igualdad de género en todo el mundo, su historia sirve para recordar tanto la resiliencia de las defensoras indígenas como la necesidad continua de protección y justicia.
Foto: Katribu Youth
