El año 2021 fue un período de dificultades y desafíos debido a la pandemia de COVID-19. Muchos de nosotros enfrentamos pérdidas personales y situaciones de angustia, pero continuamos realizando nuestro trabajo incluso en medio de restricciones y limitaciones.
Ahora en su segundo año de implementación del programa, IPRI ha logrado avances significativos en su consolidación como actor global en el abordaje de la criminalización y las violaciones de derechos humanos contra los pueblos indígenas con impunidad. Ha continuado fortaleciendo alianzas y la colaboración con otras organizaciones y redes como pasos fundamentales para enfrentar estos problemas graves. Su Secretaría Global ha podido llevar a cabo una serie de actividades relacionadas con la incidencia, el trabajo en redes, la investigación y las comunicaciones.
El trabajo de IPRI ha generado impactos significativos al aumentar la conciencia y la atención sobre la criminalización y la violación de los derechos de los pueblos indígenas en temas de conservación, operaciones empresariales, derechos sobre la tierra y violencia contra las mujeres. Nuestro trabajo con organizaciones de pueblos indígenas y aliados en los seis países de enfoque de IPRI está ganando cada vez más relevancia en la definición de las dimensiones específicas de la criminalización en estos contextos. Asimismo, el apoyo directo de IPRI a comunidades indígenas y defensores de derechos humanos a través del Fondo de Defensa Legal y Santuario ha sido bien recibido y reconocido, al abordar una gran brecha en la provisión de apoyo financiero y de incidencia a las víctimas de violaciones de derechos humanos y a quienes enfrentan amenazas graves.
Como organización nueva, IPRI está aprendiendo y fortaleciendo sus sistemas institucionales y capacidades para el liderazgo estratégico y la mejora de la gestión de la secretaría, con el fin de abordar brechas, limitaciones y debilidades.
