Primer día: La transición (in)justa y los pueblos indígenas

Primer día: La transición (in)justa y los pueblos indígenas

Más de cien representantes indígenas de todas las regiones del mundo dimos inicio a la conferencia "Pueblos Indígenas y la Transición Justa. Posibilidades y desafíos de los modelos de copropiedad y las asociaciones para promover los derechos humanos y la prosperidad compartida" en Nueva York.

 

La conferencia se celebra del 12 al 14 y el 17 de abril, y está organizada conjuntamente por Right Energy Partnership with Indigenous Peoples (REP), el Business and Human Rights Resource Center (BHRRC) y la Indigenous Peoples Rights International, con el patrocinio del PNUD y el apoyo de Nia Tero, The Christensen Fund, Henry Luce Foundation, Waverley ST Foundation y el Columbia Center on Sustainable Investment.

 

En la ceremonia de apertura, David Harper, Responsable de Participación Tribal en la Alianza para la Energía Limpia Tribal, nos recordó que dentro de nuestra lucha por el futuro de las siguientes 7 generaciones, la sustentabilidad es clave.

 

En una intervención escrita, el Relator Especial de la ONU para los pueblos indígenas, Francisco Calí-Tzay, señaló que se prevé un aumento de la demanda de minerales de transición de hasta 600% para 2040. Llamó a evitar que las compañías de energías “verdes” sigan repitiendo las prácticas del pasado. Para ello, consideró, es indispensable el reconocimiento de los pueblos indígenas y el cumplimiento de sus derechos, continuar las luchas y la solidaridad, que los Estados incorporen un enfoque basado en derechos con la participación de los pueblos indígenas, que las empresas y los Estados implementen la debida diligencia en derechos humanos a los largo de todos los proyectos, el acceso directo de los pueblos indígenas a la financiación, y que los pueblos indígenas asuman el liderazgo de la agenda de la transición para poner a los derechos en el centro.

 

Joan Carling, directora ejecutiva de The Indigenous Peoples Rights International e indígena Kankanaey- Igorot, resaltó diversas contradicciones relativas a la transición verde. Señaló que aunque los indígenas somos quienes generamos menos huella de carbono, somos quienes más sufrimos tanto las consecuencias del cambio climático como de la imposición de proyectos asociados a energías renovables: robo de tierras y recursos, afectaciones al agua, inseguridad alimentaria y agresiones con violencia (49 tan sólo entre las documentadas en 2022). Y ante este panorama, “nos vamos a defender”, aseguró.

 

Y para ello, la incidencia puede dar frutos, como demostró la intervención de Pavel Sulyandziga, indígena Udege, fundador y presidente de la Fundación Batani. A través de la movilización y la incidencia, lograron que Tesla dejara de comprar minerales a la compañía Nornickel, violadora de sus derechos. Lograron también que otros inversores desistieran de comprar esos minerales, que Tesla implementara una política hacia los pueblos indígenas y que se compensaran los daños sufridos. Aunque la negociación se truncó por la agresión del gobierno ruso a Ucrania, el caso dejó varias lecciones: asumir un liderazgo como indígenas, convocar a la solidaridad -pues somos naciones minoritarias- y hacer coalición con indígenas con problemas similares en otras partes. “No permitamos que la transición verde se vuelva colonialismo verde”, llamó.

 

Continuando con las intervenciones sobre lo que está significando la transición verde para los pueblos indígenas, la vicepresidenta del Saami Council, Ellen-Sara Sparrok, habló de la imposición de la eólica Fosen Wind en tierras tradicionales que los pasotres sami utilizan para sus renos. Aunque los indígenas europeos ganaron el caso en la Corte Suprema, no hubo un cumplimiento de la sentencia hasta que los jóvenes saami y aliados realizaron protestas. La juventud indígena llevó a una mayor concienciación sobre que esta era una forma no sostenible de instalar los proyectos de renovables, pero también les costó un incremento del odio en su contra.

 

Por su parte, Bannie Lasimbag, indígena Kadazan y director ejecutivo de Right Energy Partnership with Indigenous Peoples, cuestionó qué tanto se han beneficiado los pueblos indígenas de la imposición de los proyectos de energía renovables y  minería de minerales de transición. Cuestionó que haya una verdadera compartición de beneficios, acusó desprecio cultural por parte de los inversores, y señaló que los pueblos acaban sufriendo desplazamiento y despojo. Entre los retos está el enfrentar el tokenismo (cuando se usa a los pueblos indígenas como mero adorno o justificación), la marginalización de las toma de decisión y la falta de un verdadero involucramiento a los largo de todos los proyectos. Al exponer un emocionante proyecto de mini hidroeléctricas, señaló que los pueblos indígenas tenemos mucho que ofrecer: soluciones lideradas por las comunidades, sociedades, un enfoque holístico, entre otras.

 

Luego de discutir en grupos, las y los asistentes compartieron sus reflexiones del día. Advirtieron que la transición energética se está haciendo a costo de muerte para los pueblos, quienes son despojados y ni siquiera reciben parte de la energía que generan. Señalaron que somos los pueblos indígenas quienes tenemos que definir cómo es una transición justa, e ir más allá de solamente recibir trabajos a cambio de los proyectos. Tenemos que abrazar lo que somos y “rechazamos las soluciones que son una aspirina”.

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